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Bilbao

Economía Social y ciudades

Valores y competitividad para un desarrollo local inclusivo y sostenible

October 1-3, 2018

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Economía Social y ciudades

Valores y competitividad para
un desarrollo local inclusivo y sostenible.

4. EL FUTURO DEL TRABAJO Y EL EMPLEO: EL PAPEL DE LA ECONOMÍA SOCIAL

Si bien tendencias como el cambio demográfico, la diversidad cultural, la conciliación de la vida personal y laboral, los entornos laborales cambiantes o la convergencia de tecnologías, son ya evoluciones bastante claras, otros hechos disruptivos podrían transformar de forma inesperada el mercado de trabajo: la migración inversa, los valores cambiantes del personal empleado o la inteligencia artificial y los robots. Según estimaciones, el 45%-60% de las personas trabajadoras de Europa podrían verse sustituidas por la automatización antes de 2030.

Por otra parte, mientras que hay quienes alertan sobre los riesgos de la tecnología, para otras opiniones expertas, este mayor avance tecnológico podría conducir a nuevas oportunidades de trabajo o incluso a un renacimiento mundial de la creatividad en tanto en cuanto las personas se liberan de la necesidad de trabajar para vivir.

4.1. EL VALOR DEL TRABAJO EN LA SOCIEDAD

La crisis financiera se ha convertido en una reestructuración social que ha devaluado el valor del trabajo y los derechos de ciudadanía. Revertir este proceso requiere ensayar nuevas fórmulas o poner en valor alternativas ya existentes.

Quienes se ven con la obligación de autoemplearse buscan una alternativa a la extrema precariedad que supone ser una persona autónoma dependiente. Pueden agruparse en una cooperativa de trabajo. Otras personas, decididas a crear su empresa, encuentran en el modelo cooperativo una forma de hacerlo más coherente con sus valores. Y, también, la economía social -cooperativas y sociedades anónimas laborales (SAL)- sigue siendo una vía para recuperar o dar continuidad a empresas. La cooperativa también es una manera de ganar dimensión sin renunciar al proyecto de empresa propio.

4.2. EL BINOMIO DEL TRABAJO PRODUCTIVO/REPRODUCTIVO

A medida que una economía se mercantiliza y aumenta el ingreso de las familias, una parte creciente del trabajo reproductivo se convierte en trabajo remunerado. Algunas tareas reproductivas se transfieren de la esfera doméstica al mercado, es el caso de las guarderías infantiles, las lavanderías o la venta de comida en la calle o en restaurantes. Muchos de estos servicios operan casi de forma exclusiva con mujeres, pero en este caso su trabajo es remunerado y estadísticamente visible, por lo menos cuando forma parte del sector formal. Sin embargo, no dejan de ser trabajo “reproductivo” puesto que contribuye al mantenimiento de la fuerza de trabajo y a la reproducción social.

La conciliación entre la vida personal y profesional, los cuidados, la informalización del trabajo remunerado o la igualdad de oportunidades son temas clave relacionados con el rol de la economía social en el binomio entre trabajo productivo y reproductivo.

4.3. IRRUPCIÓN DE LA TECNOLOGÍA Y DESAPARICIÓN DE EMPLEOS

Se reconoce que los cambios tecnológicos constituyen un motor fundamental de crecimiento y desarrollo. Se trata de un proceso dinámico que implica tanto la supresión como la creación de puestos de trabajo, y la transformación de los ya existentes (OIT, 2016). La economía de “colaboración” o economía “de plataforma virtual”, caracterizada por el intercambio de bienes y servicios entre pares y por tareas realizadas mediante plataformas virtuales o aplicaciones móviles, se distingue por su dinámica de participación y crecimiento para el futuro del trabajo (De Stefano, 2016).

Para algunas personas, la economía de plataforma representa una oportunidad económica; sin embargo, cada vez hay más pruebas de que crean mercados no regulados con formas atípicas de empleo, que socavan las relaciones de empleo y aumentan el trabajo independiente, lo cual acarrea mayor inseguridad para los y las trabajadoras, el deterioro de las condiciones de empleo, y la supresión de derechos de protección social (OIT, 2016a). Una posible respuesta al deterioro de la relación de empleo característica de la economía de plataforma es la creación de empresas de economía social, pues fortalecen la voz y la representación de las personas trabajadoras.

4.4. EDUCACIÓN Y JÓVENES, ASEGURANDO EL FUTURO DE LA ECONOMÍA SOCIAL

Con el objetivo de abordar la cuestión de la empleabilidad de la juventud en el futuro y la reducción de la disparidad creciente entre la oferta y la demanda de trabajo, se identifica la educación inclusiva continua como una estrategia adecuada. Esta solución también podría ayudar con la cuestión de la muy necesaria adaptabilidad a un mundo del trabajo que cambia rápidamente y en el que las personas deberán cambiar de trabajo y aceptar empleos a corto plazo. Además, sería recomendable que todos adquieran competencias interpersonales en comunicación y creación de redes profesionales, y que la adquisición de estas competencias no tenga únicamente lugar durante los estudios superiores.

Entre otras alternativas, se considera que la formación profesional y el aprendizaje en el lugar de trabajo pueden crear mejores vínculos en la transición al empleo. La calidad de los aprendizajes reviste mucha importancia, pues puede determinar el camino de entrada al mercado de trabajo. Por ello, se debe garantizar una experiencia de capacitación y no un empleo normal.

4.5. INCLUSIÓN SOCIO-LABORAL Y ECONOMÍA SOCIAL

Las Empresas de Inserción y los Centros Especiales de Empleo –CEEs- de iniciativa social, nacen como instrumentos para luchar contra la pobreza y la exclusión social las primeras, y para la mejora de la inclusión social y laboral de las personas con discapacidad los segundos.

Son iniciativas empresariales que combinan la lógica empresarial con metodologías de inserción laboral. Son empresas que no están al margen de los procesos convencionales de la economía, ya que producen bienes y servicios, mejoran el entorno, potencian los servicios a las personas y favorecen la calidad de vida, siendo rentables y competitivas. Además de valorar su rentabilidad económica es muy importante destacar la rentabilidad en los aspectos sociales, ya que quienes se benefician dejan de ser personas pasivas y dependientes y aportan a la sociedad todo aquello que ésta les había negado.

Las empresas de Economía Social se caracterizan por una serie de principios diferenciales, entre los que cabe destacar la valorización del ser humano y la generación de valor social por encima de los resultados económicos y financieros. Así, desde la igualdad de oportunidades y la diversidad en la empresa las empresas de Economía Social, además de ofrecer un empleo estable y de calidad pueden actuar como un camino de normalización y visibilización de la inclusión socio-laboral de personas en riesgo de exclusión y de personas con discapacidad.

4.6. TRANSFORMACIÓN EMPRESARIAL A TRAVÉS DE LA ECONOMÍA SOCIAL

La crisis económica, financiera y de identidad, con graves consecuencias sociales, políticas y culturales entre amplios sectores de la sociedad, en especial sobre las personas jóvenes, las mujeres y la población en riesgo de exclusión social, es una oportunidad para que las empresas de la economía social en general y las cooperativas en particular sean los agentes de transformación. El emprendimiento social es una de las formas de generar empleo y lograr un modelo de desarrollo socio-económico alternativo que incorpora y mejora el bienestar social especialmente de hombres y mujeres que se encuentran excluidos del mercado laboral. Se constata que el sector empresarial solidario se ha convertido en el medio para garantizar a buena parte de la sociedad, oportunidades y nuevas alternativas en pro de una mejora en la calidad de vida.

Además de los tradicionales procesos de puesta en marcha de empresas de Economía Social por parte de organismos emprendedores colectivos (por ej. cooperativas de Trabajo Asociado y las sociedades laborales, en la que la mayoría del capital es propiedad del personal trabajador), están cobrando cada vez más relevancia los casos de transformaciones de empresas en crisis o al borde del cierre, que antes de cerrar, deciden transformarse en cooperativas o sociedades laborales para mantener el empleo y la actividad productiva.